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El método es aplicable tanto para arrugas de la cara, tanto finas y moderadas como para las más profundas.
Las primeras desaparecen por completo y las segundas mejoran ostensiblemente.
No obstante, el dermatólogo es quien determina si el paciente es el adecuado para recibir el tratamiento, en función de su tipo de piel,
la edad y el historial clínico. Es especialmente útil para las arrugas perioculares (patas de gallo) y las
arrugas de los labios.
También tiene resultados excelentes en las cicatrices de la cara, tanto por acné, como por varicela, accidentes,
intervenciones quirúrgicas, etc.
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