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La aplicación de ácido glicólico no es dolorosa. Sólo notará una ligera
quemazón durante las fases de aplicación y en el momento de la neutralización.
Tras la aplicación es normal un enrojecimiento de la zona, que desaparece
espontáneamente a los pocos minutos. Excepcionalmente pueden aparecer pequeñas
ampollitas y costritas aisladas que remiten rápidamente en pocos días.
La persona tratada puede realizar una vida social y profesional absolutamente normal.
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