En general hay que vigilar todas aquellas lesiones cutáneas que aparecen nuevas y observar si tienen tendencia a la curación o por el contrario crecen o no terminan de curar.
También es necesario vigilar los lunares. Deben prestarse atención a cambios en el tamaño, color, forma y a la aparición de síntomas como el dolor, picor o sangrado espontáneo. El diagnóstico precoz en el melanoma es de vital importancia.
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