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Se trata de un tumor cutáneo maligno derivado de una capa de la epidermis.
El crecimiento es habitualmente más rápido que el del basocelular y tiene capacidad de producir destrucción local y
metástasis por vía linfática y sanguínea. Al contrario que el basocelular aparece casi siempre sobre alguna lesión
precancerosa. Es el segundo tumor cutáneo maligno más frecuente. Afecta a la piel, mucosas y semimucosas. Es más
frecuente en zonas del cuerpo expuestas a la luz solar, particularmente la cara (mejillas, orejas y semimucosa del
labio inferior), seguido de las extremidades superiores, tronco y las extremidades inferiores. Típicamente afecta a
varones entre los 40 y 50 años, aunque también puede darse en personas más jóvenes.
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